EPIDEMIOLOGÍA

MAL ROJO


La distribución del Mal Rojo es mundial, siendo frecuente en países de ganaderías porcinas desarrolladas, manifestándose en Norteamérica, Australia y Europa, particularmente en la cuenca mediterránea y en los países centroeuropeos. En España se suele presentar en toda la zona de producción de porcino extensivo y, fundamentalmente, ligado a una serie de causas predisponentes y desencadenantes.


La especie más sensible es el cerdo, especialmente los cerdos jóvenes (aunque no en lactantes), aunque se ha descrito en muchos otros animales como óvidos, bóvidos, équidos, aves e incluso anfibios y peces. El hombre puede infectarse y padecer la enfermedad.

Pese a que la presentación de la enfermedad es netamente enzoótica, existen brotes epizoóticos que suelen ser de carácter estacional, sobre todo a finales de primavera y en el verano, aunque hay que señalar que en los otoños muy lluviosos y en los primeros días de la entrada de cerdos en montanera es muy frecuente la presentación de brotes de Mal Rojo, por lo que en amplias zonas de dehesa (Sur de Badajoz, Norte de Huelva, Sevilla y Córdoba) se efectúa de forma sistemática la vacunación de los efectivos antes de la entrada en montanera para evitar o minimizar los efectos de esta enfermedad.

 

MAL ROJO: aunque esta patología puede afectar a individuos de todas las edades, es especialmente importante en animales jóvenes.


El problema que existe para controlar los procesos causados por E. rhusiopathiae es que, además de ser una bacteria ampliamente distribuida en el medioambiente, un gran número de animales aparentemente sanos son portadores, localizándose la bacteria en las tonsilas, placas de Peyer, válvulas ileocecales y, en general, en tejido linfático. Es por lo tanto una enfermedad de carácter endógeno y exógeno.

El reservorio animal lo constituyen enfermos y portadores. El reservorio medioambiental es el suelo y agua que, en los sistemas extensivos, tiene una gran importancia. También se ha aislado de harinas de pescado aunque se desconoce su papel en la epidemiología de la enfermedad.


MAL ROJO: los cambios bruscos de temperatura favorecen la aparición de brotes de esta enfermedad.

 

Con estas premisas, es evidente que existen una serie de factores ambientales y de manejo que condicionan la presentación de la enfermedad. Así, los cambios bruscos de temperatura favorecen la presentación de brotes. En ganado extensivo son típicos los casos que se producen por los llamados golpes de calor en verano, así como la ya descrita entrada en montanera que supone un cambio de manejo y alimentación y, además, el posible contacto con bacterias presentes en el suelo. Como ya se ha dicho, si se suma a estos factores el hecho de que sea un otoño muy lluvioso, los brotes de enfermedad suelen ser de mayor importancia. Otras factores desencadenantes de la presentación de la enfermedad son el hacinamiento y falta de limpieza, las parasitosis, el transporte, la aplicación de vacunas, el anillado, extracciones sanguíneas y, en general, cualquier actuación que suponga el manejo de los animales y, por tanto, fuente de estrés para los portadores. En el ganado extensivo es frecuente la presentación de brotes tras efectuar la práctica habitual de la castración de los animales.


Tras producirse cualquiera de las causas desencadenantes descritas, los animales portadores, con sus defensas disminuidas, comienzan a eliminar bacterias en gran cantidad, contaminando alimentos, aguas etc., lo que provoca el contagio del colectivo. La transmisión es habitualmente horizontal y casi siempre indirecta, por vía oral con el agua y alimentos. También, aunque entendemos que con importancia limitada, puede transmitirse a través de artrópodos hematófagos (tábanos, garrapatas, ornithodorus, piojos…) o por prácticas iatrogénicas.

Los índices de morbilidad son variables, la mortalidad suele ser alta sobre todo en los casos sobreagudos y agudos, aunque al tratarse de una enfermedad de fácil tratamiento puede controlarse relativamente bien.

 

Piojo hematófago (Haematopinus suis) y liendres (cortesía Dra. Aranzazu Meana). Los artrópodos hematófagos pueden transmitir la enfermedad.


TUBERCULOSIS


A diferencia de lo que ocurre con el ganado bovino, y debido a la inexistencia de campañas que proporcionen otro tipo de información, todos los datos existentes sobre la prevalencia de la enfermedad en el mundo son obtenidos en la inspección postmortem en matadero. Si a ello unimos el que muchas infecciones pueden pasar desapercibidas en el momento de la inspección, debido principalmente a que las lesiones en ocasiones pueden ser demasiado pequeñas para ser observadas a simple vista, se puede comprender la ausencia de datos fiables sobre esta enfermedad.


Se debe recordar que en el caso de los sistemas de producción industrial, la mayoría de las infecciones son producidas por Mycobacterium avium, por lo que la distribución de esta clase de "tuberculosis" en nuestro país se orientará principalmente hacia aquellas zonas donde exista una gran número de explotaciones de cría intensiva.
El grado de infección por M. bovis en la especie porcina es un reflejo de la prevalencia en el ganado bovino, por lo que los programas de erradicación de la tuberculosis bovina reducen la tasa de infección en el ganado porcino. La principal ruta de infección es la vía oral, debido al consumo de leche y restos de cocina y matadero tratados de forma inadecuada. Las lesiones se suelen localizar en los ganglios linfáticos submandibular, faríngeo y mesentéricos, aunque en ocasiones se pueden observar casos de tuberculosis generalizada, hecho muchísimo más infrecuente en infecciones por M. avium.

 

TUBERCULOSIS: el jabalí constituye un importante reservorio de M. bovis en nuestro país. En la imagen se observa el estrecho contacto de un individuo de esta especie con bóvidos de cría extensiva.


En estudios realizados en otros países la prevalencia de ambas infecciones es muy variable según las zonas y los años: entre el 11 y el 94% de los aislamientos son M. avium y entre el 3 y el 34% son M. bovis.

En el sistema de producción extensivo existe un hecho que dificulta el control de la tuberculosis y de otras enfermedades comunes al cerdo y a otras especies de cría extensiva y a los animales salvajes, y es la imposibilidad de evitar un contacto más o menos estrecho con este tipo de animales.


TUBERCULOSIS: esquema de los posibles agentes implicados en el mantenimiento y transmisión de M. bovis en España.

 

En este capítulo tratamos dos enfermedades con un importante reservorio salvaje: la tuberculosis y la brucelosis. Se debe comprender que nuestros animales salvajes pueden ser considerados más bien como animales peridomésticos, debido a su estrecha relación con nuestros animales de abasto, por lo que, y dada la dificultad que existe para el control de estas y otras enfermedades en el reservorio salvaje, es prácticamente imposible erradicar estos procesos en el ganado porcino extensivo. En los países mediterráneos en los que se ha diagnosticado la enfermedad por M. bovis en animales salvajes (España, Italia), el reservorio lo constituyen esencialmente los ungulados salvajes (gamos, ciervos, jabalíes), lo que haría aconsejable una mayor vigilancia sanitaria de estas especies que, además, tienen interés cinegético, lo que incrementa las posibilidades de transmisión hacia el hombre.


BRUCELOSIS


El cerdo generalmente se infecta por B. suis pero se han descrito infecciones por otras especies de Brucella, aunque, en los casos iniciales, puede que se trate de fallos en la identificación ya que no existían las técnicas actuales.

En la infección por B. suis biovariedades 1 y 3, el cerdo es el hospedador natural de la bacteria, aunque la infección en otras especies de abasto, especialmente la bovina, puede ser frecuente.

Estas biovariedades de B. suis son una causa habitual de enfermedad en el hombre.

Existen pocos reservorios conocidos de B. suis diferentes del cerdo. En la infección por B. suis biovariedad 2, la liebre Europea (Lepus capensis) es el principal hospedador de la bacteria, así como el reservorio de la infección para el cerdo. Esta biovariedad parece presentar una menor diseminación entre e intra-rebaños que B. suis biovar 1 y 3. B. suis biovar 2 no parece ser patógena para el hombre.

 

La liebre europea es el principal reservorio de la biovariedad 2 de B. suis.
Imagen: http://www.lorca.net


BRUCELOSIS: pese a que Brucella suis suele excretarse por leche de forma discontinua y en bajas cantidades, el periodo de lactación es una fase importante en la transmisión de esta enfermedad.

  La entrada de la infección en una piara sana, tiene lugar generalmente por la compra de animales infectados, el uso comunal de verracos, por contacto con animales salvajes o por alimentación inadecuada con carne de cerdos poco cocinada, práctica habitual en el sudeste asiático. El verraco puede comportarse tanto como transmisor mecánico (de hembra enferma a sana) como activo (macho infectado que elimina la bacteria por el semen). Además un porcentaje de cerdos puede adquirir la infección de sus madres, pero no se por vía vertical (infección a través de la placenta) sino en el momento del parto o lactación ya que la bacteria se localiza en grandes cantidades en los líquidos del parto y en la leche.

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